por Juan Pabón Hernández (*)
Lo bonito de cada amanecer es ver cómo, sin esperarlos, los genios descienden de la nostalgia, como emergiendo de una lámpara azul -imaginaria- pendiente de ser frotada, para surgir con su bondad y sembrarse en el corazón.
Los párpados celestes se van desperezando para dar la bienvenida a la mañana, descolgando cosas del tiempo y abriendo rendijas para que los recuerdos se vislumbren en un cristal de luz, en cualquier descuido del destino.
Algo asoma a los ojos del alma, hace los instantes espirituales y aparece la magia, lentamente, como cediendo el espacio a las emociones, unas gratas y otras no, pero -todas- juntándose en los aleros viejos del pasado.
La intimidad, con su aroma casero, se llena de voces flotantes de niños que durmieron en ella alguna vez, o del lamento de aquellas esperanzas a las que no supimos darles el tono -y la armonía- que merecían.
La perfección intenta hacerse humana, va inspirando un ideal que cabe en el lugar exacto de la sensibilidad, nos convoca a vibrar con el encanto de la belleza natural y a esperar un remanso noble de la vida.
Y uno está ahí, en el medio, o en el final, adivinando el techo del cielo, haciendo conjeturas, con el café y la música rondando la melancolía de lo que, alguna vez, fue el centro de todo y, ahora, está en un rincón del puerto.
El eco de la verdad individual murmura y va de un pensamiento a otro, repasa las voces, espía en el viento detrás de la ventana, en la cadencia de los árboles, en el silencio majestuoso, y busca la sombra de los genios, que son seres de luz, para reconstruir una historia pudo ser distinta, pero es la que hay …
(*) El autor, Juan Pabón Hernández, cucuteño de tiempo completo. Ex presidente de la Academia de Historia de Norte de Santander. Ingeniero civil hasta cuando la cátedra, la filosofía, la historia, las letras y la poesía lo cautivaron. Ex editor de «Imágenes», revista dominical del Diario La Opinión de Cúcuta. Actual director de la revista «Semillas», también de Cúcuta.
Autor del libro «Ológrafo», Cúcuta, diciembre de 2025.