Palabras del académico don Antonio Cacua Prada, en la sesión de la Academia Boyacense de la Lengua, celebrada a mediados de agosto del 2026, con motivo de la inauguración de la III Feria Internacional del Libro, en Yopal, capital del Departamento de Casanare, y la condecoración al Rector de la Universidad La Gran Colombia de Bogotá, doctor Marco Tulio Calderón.
Muy distinguida audiencia:
Dice el proverbio que “recordar es vivir”, y esto es muy cierto. En días pasados recibí el número 6 de la revista “El Llano Siete Días”, correspondiente a los meses de julio a octubre del 2026, con un título muy sugestivo: “El Llano desde el cielo”, es decir visto de un avión.
Así conocí la Intendencia del Casanare, en 1959, cuando ocupé el cargo de Jefe de Territorios Nacionales, por breve tiempo, en el primer gobierno del Frente Nacional y conseguí poner en servicio los hidroaviones de la guerra contra el Perú, en 1932. Iniciación de Satena.
Renuncié porque el presupuesto para cada región, Intendencia o Comisaría, solamente alcanzaba, y en forma muy escasa, para pagar la nómina de personal. Mi paso por ese cargo me sirvió para amar más a Colombia y conocer y admirar las grandiosas bellezas de las regiones de mi patria.
Un buen día de 1995 llegaron a la rectoría del Instituto Universitario de Historia de Colombia, de la Academia Colombiana de Historia el profesor Decano de la Facultad de Historia de la Universidad Nacional acompañado por dos alumnos a solicitarme una colaboración para una revista que planeaban realizar sobre la persona más importante en la vida republicana de los Llanos Orientales. Para despedirse me indicaron quien era su candidato y la admiración que le tenían como periodista.
De inmediato me trasladé a la Biblioteca de la institución e inicié el acopio documental sobre el personaje. Me interesó tanto su vida y su personalidad que al no encontrar una biografía resolví escribirla. Le dediqué un par de años y cuando la terminé busqué a los visitantes y ya no estaban en la Universidad y nunca más volví a saber de ellos.

El texto biográfico lo publicó la Academia de Historia de Boyacá en 1990. Hoy no se consigue un ejemplar.

Sea este el momento oportuno de agradecerles a don Salvador Camacho Roldán la apertura que me hizo de la inmensidad de los Llanos Orientales, desde Nunchía, su cuna natal, cuando pertenecía al Departamento de Boyacá, y en el presente, al colega académico don Gustavo Torres Herrera, presidente de la Academia Boyacense de la Lengua, quien me invitó a esta próspera ciudad de Yopal para que la viera en la actualidad, en este gran despertar cultural de la Tercera Feria Internacional del Libro.
Ahora somos testigos de una gloriosa resurrección. Necesitamos volver a la enseñanza de la Historia de Colombia. Pueblo que no conoce su pasado está llamado a perecer.
DON SALVADOR CAMACHO ROLDÁN
He encontrado tres personajes casanareños cuya hoja de vida es similar, por esta razón voy a leerles una síntesis de la de don Salvador Camacho Roldán, quien solo se diferencia en las generales de ley, con el conjunto de datos relativos al estado civil y a la actividad profesional.
“El doctor Camacho Roldán fue uno de los más ilustres colombianos del siglo pasado. Se destacó, sobre todo, por su sabiduría en la ciencia y en el arte de la economía, que puso siempre al servicio de la República, aunque él personalmente fue también hombre afortunado en sus empresas particulares. Nació en Nunchía, territorio de Casanare, el 1º de enero de 1827; y falleció en El Ocaso, Cundinamarca, el 19 de junio de 1900”.
“Notable orador y escritor, se cuenta entre los fundadores de la Academia Colombiana de la Lengua y de la Universidad Externado de Colombia.

Periodista combativo y al mismo tiempo mesurado, trató de multitud de argumentos, siempre interesantes, y nos legó una obra de importancia en sus tres tomos de Escritos; y en sus Memorias, que por infortuna dejó inconclusas”.
El señor Camacho Roldán fue abogado de la Universidad Central, representante a la Cámara y senador de la República. Actuó como Fiscal de la Cámara en el juicio contra el presidente Obando, en 1855. Convencionista de Rionegro, se destacó por su talento, independencia de carácter y valor civil frente al General Mosquera. Gozó siempre del respeto del liberalismo y de una simpatía notoria que le profesaron los jefes conservadores, por su inteligencia excepcional, por su hombría de bien, y, sobre todo, por su mesura y ecuanimidad. Los mejores análisis del Estado de la Economía Pública durante el Régimen Federal, son obra suya, de sus artículos en La Opinión, del que fue redactor; de La Unión, La Paz, El Tiempo, El NeoGranadino y La Reforma, entre otros medios de opinión; y en sus enjundiosas memorias, de cuando, en varias oportunidades, ocupó la cartera de Hacienda. Una nota anónima que introduce alguna de las ediciones de sus Memorias, dice de él que “cuando ejerció el poder ejecutivo y otros cargos superiores en nada difirió de la serenidad y amplitud de criterios de Manuel Murillo Toro, de la tolerancia y grandeza de sindéresis de Mallarino, de la sobriedad de Salgar, de la firmeza y lealtad de José Hilario López y Camilo Torres Tenorio”. Esta es la sustancia de la semblanza que de él hizo don José María Samper.
Un distinguido escritor español afirmó que la biografía es la verdadera historia.
Por eso vale la pena agregarle a la síntesis antes transcrita datos importantes ignorados generalmente.
Don Salvador Camacho Roldán fue presidente de Colombia durante 12 días, del domingo 20 de diciembre de 1868 al sábado 2 de enero de 1869, en el Régimen Federal, cuando ejercía la Secretaría de Hacienda, en el Gobierno del abogado y General José Santos Gutiérrez Prieto. (Del 1º de abril de 1868 al 1º de abril de 1870). También fundó la Sociología en Colombia.
Uno de los escritos más reproducidos del periodista Camacho Roldán es el prólogo a la cuarta edición de las poesías del antioqueño don Gregorio Gutiérrez González, donde exalta en prosa poética el canto al maíz, escrita en 1866.
“Que bello es el maíz! Mas la costumbre
no nos deja admirar su bizarría,
ni agradecer al cielo ese presente,
solo porque lo da todos los días”.
………………………………..
“Salve segunda trinidad bendita,
salve, frisoles, mazamorra, arepa!
con nombraros no más se siente hambre,
no muera yo sin que otra vez os vea”.
El viernes primero de enero de 2027 se cumplirán los 200 años del nacimiento de don Salvador Camacho Roldán, en la hacienda Tamaria, el 1º de enero de 1827, en Nunchía, población fundada en 1655 en la entonces Provincia de Casanare.
Estamos seguros que el Departamento de Casanare, su gran capital Yopal y el municipio de Nunchía, constituirán una triada para celebrar y conmemorar el bicentenario de este ciudadano, insigne llanero, honra de su tierra y de su patria.
DON MARCO TULIO CALDERÓN
El señor presidente de la Academia Boyacense de la Lengua, don Gustavo Torres Herrera, en lucida expresión hizo la presentación del distinguido jurista, escritor y educador don Marco Tulio Calderón, en la actualidad rector nacional de la Universidad La Gran Colombia. Por su disertación nos informamos y apreciamos la vida y milagros del señor rector y los merecimientos por los cuales lo designaron miembro honorario de la Academia Boyacense y lo condecoraron con la Orden Juan de Castellanos. Aplaudo el registrar en vida de las personas el justo y meritorio al cual es acreedora.
Este centro educativo profesional, fundado por el insigne académico, humanista, historiador, literato, gran patriota, pedagogo y periodista, don Julio Cesar García Valencia, en 1951, en Bogotá, tiene en el presente en Armenia, Villavicencio y Cumaral 3 seccionales. Cuenta con 17 pregrados, y 29 Posgrados.

El doctor Marco Tulio es otro casanareño, quien como educador y pedagogo está empeñado en la fundación de una seccional de la Universidad La Gran Colombia, en Yopal. Excelente propuesta. Los gobiernos nacionales, departamentales y municipales deben apoyarla.
Los colombianos clamamos por la seguridad y la paz nacional, la salud y la educación, primordialmente.
“Ay… mi llanura, embrujo verde donde el azul del cielo se confunde con tu suelo en la inmensa lejanía”, cantó en 1980 Arnulfo Briceño.
Ese canto de libertad es el mismo que predicó don Salvador Camacho Roldán, y ahora lo gestionan dos grandes humanistas, juristas, historiadores, pedagogos, escritores, periodistas, don Marco Tulio Calderón y don Gustavo Torres Herrera, con la mejor preparación para proyectar el desarrollo de esta inmensa reserva natural de nuestra querida patria.
DON GUSTAVO TORRES HERRERA
Don Gustavo Torres Herrera se ha ganado un sitial de respeto y de admiración no solo nacional sino internacional por la aplicación de todas sus virtudes al servicio de sus compatriotas y paisanos, y exporta a Europa, especialmente a España y Alemania semanalmente. Al “Diario de Madrid” en la capital española y a la “Revista SolKes”, en Alemania, en inglés y español, el patriótico amor por su tierra natal y por Colombia.
En el 2011 publicó su primer libro titulado. “De bellas mentiras a Historias inventadas”. Al año 2026, han circulado 15 volúmenes: 5 dedicados a su fascinación por el Llano Casanareño, 5 novelas y 5 de temas diversos sobre Boyacá. Es coautor de 8 obras jurídicas. Fuera de colaboraciones en revistas y periódicos nacionales y de prólogos que le solicitan. Además, es estricto para dictar sus clases en las Universidades y asistir a las actividades académicas, a pesar de solo contar con 64 años de vida.
No tocamos los contenidos literarios, pero sí puedo afirmar que no hay poetisa boyacense, ni bogotana que en este siglo XXI no haya exaltado y aplaudido el suave y dulce estilo de prosa poética del académico Gustavo Torres Herrera, quien se sacrifica y espera hasta el otoño para escribir sus memorias del amor, y la mujer de sus frutos de los cerezos en flor. Pero entre tanto prepara el nacimiento de un mito, Crisóstomo, y esparce la semilla del hombre del Orinoco, Tucán.

En una calculada, ponderada y valorada postulación del arquitecto Julián Rincón Pulido, como miembro honorario de la Academia Boyacense de la Lengua nos cuenta:
“Existen en el orbe seres privilegiados que están cerca a Dios, porque el Altísimo, en su sabiduría, les dio el sumo poder de crear y sintetizar los pensamientos. Ellos son los poetas dotados de gracia y sensibilidad para manifestar el sentimiento y la belleza”.
“El escritor tiene pasión por su trabajo, unida a la disciplina e interés por los acontecimientos históricos. Es que la historia es la columna vertical del conocimiento y sin historia no hay vida”.
“En el artesano de la palabra la inspiración literaria es el momento en que el alma se transporta y se pone en comunicación con grandes y misteriosas verdades que el universo entrega”.
Como don Gustavo Torres Herrera hace parte de ese círculo fausto nos pudo obsequiar la esencia de la descripción de ese portento sobrenatural. Nuestra gratitud y reconocimiento.
INVITACIÓN A LA LECTURA
Muy gratos los días que hemos pasado en esta amorosa ciudad de Yopal con ocasión del tercer encuentro de la lectura, organizado por la Fundación Canta Llano, conformada por legítimos llaneros que aman a su tierra nativa y a Colombia.
Este encuentro anual con el libro es una agradable y placentera oportunidad para las personas de cualquier edad que quieran superarse a través de la lectura y lograr un amplio conocimiento sobre el interés que tengan.
Me viene a la memoria el soneto “Estudia”, del poeta venezolano Elías Calixto de la Santísima Trinidad Pompa Lozano quien se auto preparó leyendo cuanto pudo y llegó a ser muy conocido en el país. Inició estudios de derecho y filosofía, pero no los concluyó. (1837- 1887).
El soneto “Estudia” es una invitación a la juventud para que se prepare para la vida. Creo que nos cae como anillo al dedo, y por esta razón lo transcribo:
ESTUDIA
“Es puerta de la luz un libro abierto
entra por ella, niño y de seguro
para ti serán en lo futuro
Dios más visible, su poder más cierto”.
“El ignorante vive en el desierto:
donde es el agua poca, el aire impuro;
un grano le detiene el pie inseguro;
camina tropezando; ¡Vive muerto!”.
“En ese de tu edad abril florido
recibe el corazón las impresiones
como la cera el toque de las manos:”.
“Estudia y no serás cuando crecido
ni el juguete vulgar de las pasiones,
ni el esclavo servil de los tiranos”.
Con orgullo patriótico y afable gratitud, les dedico a los casanareños la última estrofa de la “Canción de García Rovira”, escrita por el laureado poeta de Bucaramanga, don Aurelio Martínez Mutis, aplicándola a esta tierra de gestas y de gloria:
“Sursum Corda, tierra virgen,
Tierra hermosa, tierra buena!
Haz una arcada triunfal
de frutas, flores y yerbas,
una herradura salvaje,
para que pase por ella
la raza casanareña
con rumbo a la vida nueva”.