Curso Básico de RSE (7): Responsabilidad Social Universitaria (RSU)

por Jorge Emilio Sierra Montoya (*)

Las universidades no pueden ser ajenas a su responsabilidad social, la cual se exige hoy, a la luz de los principios mencionados en artículos anteriores, a toda organización social, sea pública o privada, e incluso a los gobiernos, a ciudades, regiones y países, cuando no a los propios individuos, a cada persona, en nombre de la dignidad humana.

Y, en este caso, con mayor razón. Al fin y al cabo, los centros universitarios ejercen una enorme influencia en la sociedad, comparable acaso a los medios de comunicación, por tener como misión la educación del personal más calificado, el cual suele ocupar los puestos de dirección en la misma comunidad y es clave, sin duda, del desarrollo nacional a través, por ejemplo, de la formación científica y tecnológica, indispensable, a su vez, para reducir las brechas entre las naciones y a nivel interno, en cada país.

Resolver problemas sociales:

De ahí que se hable de Responsabilidad Social Universitaria (RSU), siendo conscientes las universidades, desde sus directivos hasta sus profesores y alumnos, de tener una enorme responsabilidad en la búsqueda de soluciones a los graves problemas sociales que nos aquejan. Su aporte en tal sentido es decisivo, muy superior al de otras organizaciones sociales.

De hecho, en la Responsabilidad Social Empresarial (RSE) se insiste sobre la necesaria participación de las universidades en la solución de esos problemas, naturalmente en alianzas con los demás sectores (gobierno, empresas, ONGs, organismos internacionales…), como se ha planteado desde Naciones Unidas con relación a los citados Objetivos de Desarrollo del Milenio y de Desarrollo Sostenible, entre los cuales habría que resaltar, de manera especial, los de tipo educativo, cuyos indicadores aparecen siempre en la medición de fenómenos como la pobreza.

Universidad-Empresa-Estado:

Es lo que se plantea en la trilogía Universidad-Empresa-Estado, mostrando así esa dimensión social de la universidad, relacionada con el Estado y las empresas, que se encuentra presente en el nuevo modelo de innovación, donde cada sector cumple su papel: la universidad, con la producción de conocimiento científico y tecnológico; las empresas, con el desarrollo de las tecnologías, y el Estado, con la regulación y el fomento de esa relación.

Proyectos internos y externos:

Insistamos: las universidades no deben eludir su responsabilidad social, la cual les compete en grado sumo. Y, en forma específica, ello ha de traducirse en programas internos, con sus grupos de interés (directivos, profesores y estudiantes) o como organización social (respeto a los derechos humanos y laborales, lucha contra la corrupción, gobierno corporativo), y con grupos externos (gobierno, empresas, comunidad…) por medio de proyectos educativos, sobre salud y vivienda, en medioambiente, etc., ojalá a través de alianzas con dichos grupos.

La estrategia de ASCUN:

En esta línea vienen trabajando países como Alemania y Brasil, mientras en Colombia lo hacen varias universidades y ASCUN, la asociación que las reúne, con el propósito obvio de que nuestros centros universitarios se orienten, con sus múltiples recursos, hacia la solución de problemas sociales y, en definitiva, a convertir la responsabilidad social en el tercer gran objetivo, junto a la formación profesional y la investigación.

“Lo social debe ser la tercera hélice o el tercer motor de las universidades colombianas en estos comienzos del tercer milenio”, según han planteado directivos de ASCUN.

El foco educativo:

Y así como las empresas, por lo general, ejercen su responsabilidad social en el tipo de actividad que desarrollan para ser más eficientes en el impacto social requerido (una empresa de construcción, por ejemplo, en programas de vivienda), las universidades lo son también en el campo educativo, el cual es bastante amplio y reúne a diversas disciplinas que son indispensables en los programas de salud, económicos y empresariales, políticos y estrictamente sociales, entre otros.

Muchas empresas, además, tienen su foco de responsabilidad social en la educación, campo en el que las universidades pueden aportar bastante al igual que en los programas educativos impulsados por el gobierno y otras organizaciones sociales.

Docencia e investigación:

Por último, no podemos desconocer la trascendencia que la Responsabilidad Social Empresarial (RSE) y la Responsabilidad Social Universitaria (RSU) deben tener en la formación educativa y la actividad investigativa de las universidades, como ya se observa en las más importantes Escuelas de Negocios en el mundo, donde tales temas forman parte, como área fundamental, de los programas respectivos.

El carácter transversal:

No obstante, la responsabilidad social debe estar presente en cada programa, en los distintos cursos de todas las facultades, teniendo, por tanto, un carácter transversal, como podemos decirlo igualmente de la ética y la formación política de los ciudadanos.

(*) Autor del libro “De la Responsabilidad Social Empresarial y Universitaria a la Sostenibilidad” (Amazon, 2023), cuyo primer capítulo contiene este Curso Básico de RSE.