por Jorge Emilio Sierra Montoya (*)
El papel de los gremios:
Las empresas representan a los diferentes sectores productivos (industrial, comercial, financiero, energético…) y se reúnen, por lo general, en organizaciones gremiales que defienden sus intereses, tanto empresariales como sectoriales, sin dejar a un lado los intereses colectivos, más aún cuando su papel tiene un impacto sustancial en la ejecución de políticas públicas como, por ejemplo, sobre política industrial, comercial, etc.
RSE de los afiliados:
A los gremios les corresponde, por tanto, ejercer un auténtico liderazgo para que sus afiliados, desde las mismas empresas hasta los empresarios o directivos y empleados en general, sean socialmente responsables, cumpliendo así con la Responsabilidad Social Empresarial -RSE- que les compete como grupo de interés con enorme capacidad de influencia en las decisiones empresariales.
Andi y Confecámaras:
Sin duda, ya existen sectores con un alto compromiso en tal sentido. En el caso colombiano, cabe destacar a las industrias reunidas en la Asociación Nacional de Industriales -Andi-, gremio que promovió la creación de la sede regional del Pacto Global para América Latina y el Caribe en Bogotá, y las cámaras de comercio, representadas por Confecámaras, donde se adelanta un proyecto fundamental sobre gobierno corporativo o buen gobierno entre sus afiliados y las empresas respectivas, el cual cuenta con el apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo – BID-.
Turno para los banqueros:
El sector financiero, por su lado, es uno de los más comprometidos a nivel mundial con la RSE. Le corresponde hacerlo, en gran medida. Al fin y al cabo, maneja cuantiosos recursos económicos del público, cuyos ahorros e inversiones deben estar protegidos con sumo cuidado. De ahí la necesidad de la transparencia en su información y el acatamiento debido a las normas legales, especialmente ante los órganos de supervisión, incluso para evitar las crisis financieras que se vienen presentando con bastante regularidad durante los últimos años en el planeta.
Como medidas concretas, dicho sector viene adoptando, a través de sus poderosas entidades, los Principios del Ecuador, fundamento de la RSE; grandes inversionistas, además, acogieron el Pacto Global propuesto por la Organización de las Naciones Unidas -ONU-, comprometiéndose con una inversión responsable, y muchas de sus instituciones presentan informes de sostenibilidad con base en metodologías como la del Global Reporting Initiative -GRI-, los cuales, a su vez, empiezan a reclamarla también a sus grupos respectivos, como los proveedores.
Pruebas a granel:
Baste anotar, como prueba contundente de la nueva tendencia que hoy se impone en los principales mercados financieros y bursátiles, la creciente evaluación de tales informes entre inversionistas, como los fondos de pensiones, para hacer sus inversiones, y la existencia del Índice de Sostenibilidad en la Bolsa de Nueva York, cuya “canasta” está formada por las acciones de firmas reconocidas mundialmente como sostenibles.
En Colombia, a propósito, una reforma financiera ordenó, a través de un artículo cuyo decreto reglamentario fue dictado por el gobierno nacional, la presentación de balances sociales (no los reportes de sostenibilidad, que sería lo mejor) entidades financieras, aseguradoras y del mercado de capitales.
RSE de sindicatos y trabajadores:
En el campo empresarial, es preciso subrayar la responsabilidad social de los sindicatos, uno de sus principales grupos de interés -stakeholders- por reunir en su seno a muchos trabajadores, sin olvidar que estos, o sea, los empleados de una empresa, se identifican como su principal activo por ser el llamado capital humano que pesa cada vez más en la actual sociedad del conocimiento.
Los derechos laborales:
La empresa debe ser socialmente responsable con sus empleados, respetando, en primer lugar, los derechos laborales, según ordena uno de los mandatos del Pacto Global, decálogo por excelencia de la Responsabilidad Social Empresarial en la Organización de Naciones Unidas. ¿O cuán válidos son los programas sociales, verbigracia, con la comunidad, si hay una “explotación” de los trabajadores, violando sus derechos?
Los sindicatos, claro está, deben velar porque no ocurra tan denigrante situación, la cual tendrá que denunciarse hasta por organizaciones externas, como lo hacen ciertas ONG que luchan asimismo por la defensa de los derechos humanos.
Alianza entre capital y trabajo:
Los grupos sindicales, a su turno, deben promover la alianza entre el capital y el trabajo (no su conflicto permanente a la luz de ideologías que atentan contra la propiedad privada y promueven la lucha de clases), en nombre precisamente de la RSE, cuyo carácter es profundamente democrático.
Reformas sociales:
Que promuevan, sí, el cambio social, las profundas reformas que la sociedad reclama para ser equitativa, incluyente y justa, regida por principios de solidaridad, objetivo último de la RSE a escala universal y, con mayor razón, en países subdesarrollados o del Tercer Mundo, como es el nuestro.
Próxima entrega: Responsabilidad Social Universitaria -RSU-
(*) Autor del libro “De la Responsabilidad Social Empresarial y Universitaria a la Sostenibilidad” (Amazon, 2023), cuyo primer capítulo contiene este Curso Básico de RSE.