por Jorge Emilio Sierra Montoya (*)
Responsabilidad personal:
La Responsabilidad Social Empresarial (RSE) no es sólo de las empresas, como suele pensarse al mencionar esa expresión. No. También lo es, debe serlo, de los empresarios y, en particular, de sus accionistas y directivos, al igual que de sus trabajadores y las organizaciones sindicales que los representan.
Se trata, pues, de la responsabilidad social de sus grupos internos (no externos, como los consumidores y proveedores), quienes conforman ese recurso humano que es el capital fundamental de las compañías porque los demás recursos -financieros, técnicos, etc.- están bajo su manejo, para bien o para mal.
Accionistas y directivos:
Pero, vamos por parte. Los empresarios, en primer lugar. Que incluyen tanto a los accionistas o propietarios de la empresa como a los directivos, sean miembros de juntas directivas, presidentes y gerentes o directores generales, es decir, funcionarios del más alto nivel corporativo.
Unos y otros deben ser socialmente responsables para que las firmas a su cargo lo sean; si no lo son, éstas tampoco podrán serlo.
Los nuevos empresarios:
Y claro, esa situación ha generado un cambio sustancial de los empresarios, como antes veíamos de la empresa (la nueva empresa, según dijimos). Su función no es sólo de carácter administrativo o comercial, “para hacer más plata”; al contrario, la mentalidad mercantilista a ultranza ha cedido el paso a valores como la solidaridad y, por ende, a la ejecución, bajo su liderazgo, de proyectos sociales en beneficio precisamente de los otros grupos de interés.

Gran motor del desarrollo:
Un nuevo liderazgo empresarial, de los propios empresarios, que ahora está en boga por factores como los siguientes:
- Participación creciente del sector privado en la economía, mientras el Estado reduce su tamaño, víctima en gran medida de su ineficiencia;
- Los empresarios son vistos como gran motor del crecimiento y el desarrollo debido al fracaso de los modelos donde son excluidos, como en los regímenes comunistas, y
- En tales circunstancias, son incluso considerados una pieza clave, imprescindible, para la gobernabilidad de los pueblos.
Visión de largo plazo:
Los empresarios tienen que ser auténticos líderes, con visión de largo plazo, para garantizar la sostenibilidad de sus compañías y del entorno en que se encuentran, según enseñan los principios básicos de la RSE.
Líderes del cambio:
Un liderazgo volcado a la solución de problemas sociales y, mejor aún, hacia un verdadero cambio social, económico y hasta político, para la construcción, con su participación decidida, de una nueva sociedad, más justa e incluyente, menos excluyente y desigual, en nombre de la dignidad de la persona, de todos los seres humanos, sin excepción.
Buenos ciudadanos:
Que los empresarios, en fin, sean buenos ciudadanos, ciudadanos corporativos (recordemos que la responsabilidad social corporativa suele ser sinónimo de la RSE); que cumplan la ley, no que la violen a través de prácticas irregulares, como el soborno o la evasión tributaria, y que, en ejercicio de su responsabilidad social vayan más allá de la ley, actuando por razones fundamentalmente éticas. No hacer solo, entonces, lo que la ley permite sino lo que nuestra conciencia moral nos ordena, como es el caso de la justicia social o actuar siempre en defensa del bien común.
Función social y derechos laborales:
Deben ser conscientes, en primer término, de que el derecho a la propiedad no es absoluto, pues la propiedad ha de cumplir con su función social, contemplada en normas constitucionales y legales.
No deben ser, ni mucho menos, explotadores del trabajador, en cabal respeto de los derechos laborales, y hacen mal en presumir de su riqueza o poder, como lo ha denunciado el pensador Hans Küng, gran promotor de la ética global.
Responsabilidad con los empleados:
Conviene señalar, por último, que es responsabilidad del empresario hacer extensiva la RSE a todos los empleados de la compañía, ojalá por medio de una adecuada estrategia corporativa que vincule a departamentos claves como recursos humanos, relaciones públicas y comunicaciones, o áreas especializadas en el manejo del tema, sin dejar por fuera a ninguna sección o persona.
Al fin y al cabo, la RSE debe ser transversal para que todas las acciones de la empresa sean socialmente responsables.
(Próxima entrega: Sectores, gremios y sindicatos)
(*) Autor del libro “De la Responsabilidad Social Empresarial y Universitaria a la Sostenibilidad” (Amazon, 2023), cuyo primer capítulo contiene este Curso Básico de RSE.