Una sencilla y estimulante ceremonia vivió el Círculo de Periodistas de Bogotá-CPB, parte de cuyos integrantes y algunos relacionados presentes en la nueva sede, deleitándose con la eucaristía y la bendición impartida por del capellán de la Institución y Rector de la Universidad Javeriana, padre Luis Fernando Múnera Congote, S.J.
Este encuentro se produjo el sábado anterior 17 de octubre, en la nueva sede del barrio La Carolina, frente a Unicentro, en la avenida calle 127 No. 13 A-54, oficina 402, edificio Futuro 127.
HOMILÍA DEL S.J. MÚNERA CONGOTE
Una vez proclamado el Evangelio, el sacerdote y doctor en Filosofía, padre Múnera, pronunció esta homilía:
“Nos hemos reunido esta mañana, con sencillez y alegría, para pedir a Dios que bendiga esta nueva sede del CPB. Bendecir es comunicar a otros lo bueno que uno lleva en el corazón; pedirle a Dios su bendición es pedirle que nos comunique su amor apasionado por la humanidad, que nos proteja y permita tener un trabajo fecundo, que nos realice como personas.

El trabajo de los periodistas busca construir y cuidar a la sociedad, a través de buscar la verdad y comunicarla. Ignacio de Loyola, cuando habla del amor, que se pone más en las obras que en las palabras, lo describe como “Comunicación del amado al amante y del amante al amado de lo que uno tiene y es”. El oficio de comunicar es una forma de amor por la humanidad.

La palabra de Dios de este domingo nos muestra un hecho extraordinario en la historia de Israel: Por voz del profeta ellos reconocen a Cirus, rey de Persia, un pagano, como ungido de Dios, como instrumento de la salvación y el amor de Dios con su pueblo elegido.
La santidad se vive en el mundo profano, en las actividades seculares de la vida –en el mundo profesional—e incluso el pueblo de Israel reconoce que se puede ser fiel a Yahveh sin hacer parte del pueblo y de la religión judía. Isaías escribió esto cinco siglos antes de Cristo.
El Evangelio nos habla “de las cosas de Dios”, que hay que dejarlas a Dios y no confundirlas con las cosas del César. No quiere decir que la fe deba vivirse en privado o en secreto, porque la vida cristiana es vida de comunidad. Pero sí quiere decir que la piedad –el respeto a Dios- pasa por no manipular su dignidad y su santidad con las cosas del César, del poder y la dominación humanas.
Pidamos al señor su bendición, su sabiduría e inspiración para que perseveremos en buscar honestamente la verdad y en comunicarla con amor por la humanidad.
Valiosa reflexión hemos vivido en el CPB con esta jornada espiritual y de congregación, organizada por la presidenta del gremio, Tamara De La Motta.