Curso Básico de RSE (3):Objetivos de la Responsabilidad Social Empresarial

por Jorge Emilio Sierra Montoya (*)

Hacia un mundo mejor:
El objetivo fundamental de la Responsabilidad Social Empresarial (RSE) no es
otro que la construcción de un mundo mejor, con mayor equidad social y regido
por principios de solidaridad, garantizando así aquella sostenibilidad del planeta
que ahora está en riesgo, precisamente a partir de la sostenibilidad de las
empresas, sean públicas o privadas.


Lucha contra la pobreza:
Dicho propósito se expresa de manera más concreta en la lucha contra la pobreza
y, por consiguiente, la puesta en marcha de mecanismos para superarla con
ayuda del sector privado y, en general, de la sociedad a través de sus distintas
organizaciones, sin excepción.


Objetivos de Desarrollo:
Existe, por fortuna, un compromiso universal al respecto, como fue el suscrito por
los miembros de la Organización de Naciones Unidas (ONU), representados por
sus gobiernos, en los llamados Objetivos de Desarrollo del Milenio -ODM-, cuya
meta por excelencia fue reducir los niveles de pobreza en forma significativa (pero
igualmente se trazaron metas en educación, salud, medioambiente…), con el
debido seguimiento a los avances de cada país en tal sentido.


El Pacto Global:

Más aún, la ONU vio la necesidad, poco después de lanzar los ODM, de que el
citado compromiso no fuera sólo de los gobiernos o Estados sino de cada
organización social y, en particular, del sector empresarial, al que reclama su
responsabilidad social a la luz de consideraciones éticas como las expuestas por
el pensador alemán Hans Küng al hablar de una ética global, indispensable, a su
modo de ver, en la actual globalización.


En síntesis, se requiere que el sector privado contribuya a alcanzar, en alianza con
los gobiernos y demás organizaciones sociales, los Objetivos del Milenio que, al
término de su primera etapa en 2015, se transformaron en Objetivos de DesarrolloSostenible, haciendo énfasis en la sostenibilidad, sinónimo de RSE en las
empresas y otras organizaciones sociales.


Un decálogo empresarial:
Ello debe traducirse en programas específicos de protección de los derechos
humanos y laborales; lucha contra la pobreza y la corrupción a partir de la ética
global y la sostenibilidad, con base en el cabal cumplimiento de un decálogo cuyo
nombre habla por sí solo: Pacto Global o Global Compact, lanzado por el entonces
secretario general de la ONU, Kofi Annan, durante el Foro Económico de Davos
(Suiza) en 1999.


Ética en los negocios:
Así, el Pacto Global invoca la ética empresarial, sin la cual no es posible siquiera,
en opinión de Küng, el éxito en los negocios; propugna, en consecuencia, por un
mercado ceñido al respeto por los valores éticos, no el mercado ciego, de libertad
absoluta, que nos condena a crisis permanentes o a la extinción de la vida, y es un
primer paso, en definitiva, para la solución de fondo, estructural, que invocábamos
al principio.


El Pacto se traduce, en la práctica, en mandatos éticos, no tanto legales, que las
empresas deben cumplir sobre el respeto a los derechos humanos y laborales, la
lucha contra la corrupción y la pobreza, más la protección del medioambiente.
Tales propósitos se concretan, a su vez, en acciones específicas como la
eliminación del trabajo forzado e infantil y el cabal ejercicio del derecho de los
trabajadores a asociarse (léase: existencia de sindicatos), entre muchas otras.


Derechos humanos:

Los derechos humanos, verbigracia, tienen que respetarse en el mundo
empresarial, con base en la dignidad de las personas, lejos de creer que esto sea
un asunto político, de estricto carácter oficial, cuando pesa cada vez más en los
negocios, según demuestran casos tan aberrantes como la participación de alguna
multinacional bananera en el conflicto armado colombiano, financiando acciones
criminales de grupos “paramilitares”, hecho que mereció el repudio internacional y
drásticas sanciones judiciales.


Derechos laborales:
Y en cuanto a los derechos laborales, que no sean violados, que se acaten las
disposiciones constitucionales y legales sobre la materia, que no haya discriminación por factores como género o raza, y que, a fin de cuentas, exista el
debido respeto hacia los empleados de la compañía, en la que son su principal
grupo de interés.


Inversión responsable:
De hecho, el Pacto Global de la ONU fue acogido desde su lanzamiento por
algunas de las más importantes empresas internacionales (British Petroleum,
Hewlett Packard, Novartis…) y los mayores inversionistas (como, por ejemplo, los
fondos de pensiones), a partir de actos protocolarios que tuvieron lugar en las
principales bolsas de valores, como las de Nueva York, Londres y Tokio, donde
los llamados índices de sostenibilidad se han venido estableciendo.


La sede regional:
Como si fuera poco, se han creado numerosas redes del Pacto, una de las cuales,
de dimensión regional para América Latina y el Caribe, tiene su sede en Colombia
como justo reconocimiento al fuerte compromiso del sector privado, reunido en la
Asociación Nacional de Industriales -ANDI-, con los principios del ya célebre
decálogo corporativo.


El reto país:
Colombia, por cierto, aspira a ser un país socialmente responsable, es decir, con
plena responsabilidad social en sus diversos sectores (público, privado,
académico, etc.), propósito nacional que apunta a que la RSE se convierta en
política de Estado, siguiendo los pasos de países como Inglaterra.


Mesa de Sostenibilidad:
Es por ello que se creó la Mesa de Sostenibilidad, cuyo propósito es precisamente
la sostenibilidad del país a partir de la citada sostenibilidad de las empresas, que
es el gran propósito de la RSE, según veremos a continuación.


¿Qué es sostenibilidad?:
El concepto de sostenibilidad parece ir remplazando al de Responsabilidad Social
Empresarial (RSE), al cual comprende en la dimensión social pero también en la
estrictamente económica y la ambiental o del medioambiente con que se suele
identificar al hablar del desarrollo sostenible.


Al borde de la extinción:

Ahora bien, esa noción se deriva, a su turno, de la crítica situación mundial
descrita a que antes nos referimos, cuando aludimos al creciente peligro de la
extinción de la vida en la Tierra y a fenómenos tan preocupantes como la pobreza,
la violencia y el deterioro ambiental.
Tales fenómenos encendieron las alarmas en Naciones Unidas, llevando no sólo a
la determinación de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (transformados desde
2015 en Objetivos de Desarrollo Sostenible), sino también a la adopción del citado
Pacto Global, con la participación efectiva del sector privado, como solución de
fondo a tales problemas que ponen en grave riesgo la sostenibilidad (o viabilidad,
si se quiere) del planeta.


Empresas sostenibles:
Para que la Tierra sea sostenible, podríamos decir, hay que hacer sostenibles a
las empresas, las cuales tampoco podrán serlo sin aquella, pues requieren
condiciones adecuadas en su entorno para ser competitivas, mantenerse en el
mercado y asegurar su desarrollo.
De la sostenibilidad depende la supervivencia de la empresa, cualquiera sea. Que
es otro cambio profundo a nivel empresarial, distinguiéndose en consecuencia la
empresa sostenible de la que no lo es, siendo calificada ésta, con razón, de
tradicional u obsoleta.


Los triples resultados:
Pero, ¿cómo hacer sostenibles a las empresas, condición esencial de la
sostenibilidad del mundo? Para empezar, todo parte de la propia concepción de la
empresa en su triple dimensión, ya no sólo económica (registrada en los balances
financieros) sino también social (pensemos en el balance social) y ambiental,
aspectos que se integran en la metodología del Global Reporting Initiative -GRI-


Pérdidas y ganancias:
De acuerdo con lo anterior, no bastan los buenos resultados económicos para que
la empresa sea sostenible o sobreviva en el largo plazo. No. Si las circunstancias
sociales no resultan favorables a la actividad productiva y ésta atenta contra el
medioambiente, tarde o temprano pagará las consecuencias, mientras si actúa
con responsabilidad, con sujeción a los principios éticos o como un buen
ciudadano corporativo, recibirá múltiples beneficios.


Un buen negocio:

En síntesis, la sostenibilidad es un negocio bastante rentable para la empresa,
generándole valor económico, social y ambiental, objetivo último de la RSE
cuando se concibe como una auténtica estrategia corporativa que implica, en la
práctica, desarrollar programas sociales (en educación, salud, medioambiente,
etc.) con sus Grupos de interés –stakeholders-, tema que abordaremos en la
siguiente sección.


(*) Autor del libro “De la Responsabilidad Social Empresarial y Universitaria a la Sostenibilidad” (Amazon, 2023), cuyo primer capítulo contiene este Curso Básico de RSE.