por Claudio Ochoa Moreno
Exponiéndonos al celoso trato que a estos asuntos dan cronistas e historiadores, recordamos algunas curiosidades sobre el cargo público más apetecido en nuestro medio, la Presidencia de la República.
Un “Abelardo” llega a la Presidencia de Colombia. El primero de ellos en la historia del país.
También el primer “Tigre” que tenemos en nuestra Presidencia de la República, dada la denominación que identificó a su campaña, por el valor, fortaleza y liderazgo del gran felino, que asimila al mandatario. Otros ex presidentes han sido relacionados con el reino animal: Ernesto Samper, «El Elefante», por el gigante aporte narco que supuestamente no vio entrar a su campaña presidencial; Laureano Gómez fue “el basilisco”, ser mítico como las posturas férreas del expresidente, quien prácticamente abatía a sus contradictores con sus palabras y miradas; Rafael Núñez, ‘El Buitre Lírico’, dado su estilo poético y su prolongada y persistente permanencia en el poder y el control político.
Comencemos con las cifras: ¿Al fin cuántos han sido? Comencemos por decir que, para su propia historia, se siente presidente también el que ha ejercido este poder, aunque sea un solo día, por ausencia del titular. Pese a que así no lo vean quienes con posterioridad han escrito sobre los hechos.
El periodista Ignacio Arizmendi Posada, al incursionar en el tema, escribía en 1983 la obra De Bolívar a Belisario, gobernantes colombianos. Reconocía entonces a 53 presidentes que han ocupado el poder por seis o más meses como titulares o encargados. Hoy Son ya 62, con la posesión de Abelardo Gabriel de la Espriella Otero.
Hernán Valencia Benavides, santanderista colombiano, en su obra de 1983, Discursos y mensajes de posesión presidencial, cita a 69 (hoy serían 78) primeros mandatarios. En vez de comenzar por Bolívar, inicia con Santander, a quien el Libertador nombró vicepresidente mientras se reunía el Congreso de Angostura, el 11 de septiembre de 1819. A diferencia de Arizmendi, reconoce y reseña como gobernantes adicionales a Joaquín Mosquera (1830), Rufino Cuervo (1847), el general Tomás Herrera (1854), Juan Agustín Uricochea (1864), el panameño Joaquín Riascos, y Bartolomé Calvo (1861), José María Rojas Garrido (1866), Salvador Camacho Roldán (1869), Sergio Camargo (1867), Ezequiel Hurtado, Guillermo Quintero Calderón, Diego E. de Angulo y Carlos Lozano y Lozano.
Si tuviéramos en cuenta a los mandatarios granadinos durante la Primera República (20 de julio de 1810 al 6 de mayo de 1816), la lista sería más amplia: comenzando con José Guillermo Pey –el primero de nuestros gobernantes– y continuando con Jorge Tadeo Lozano, Antonio Nariño… hasta Camilo Torres, el último en esta etapa sanguinariamente cerrada por Pablo Morillo El Pacificador. Esto dice el investigador Valencia Benavides.

Aunque el escritor Enrique Santos Molano establece en su obra Enciclopedia ilustrada de las grandes noticias colombianas (1483-1983) que la Primera República fue cerrada con José Fernández Madrid. Santos también trae otra versión, en cuanto que el primer gobernante no fue Bolívar ni Santander, lo fue Francisco Antonio Zea, presidente interino, elegido por el Congreso de Angostura, en 1819.
¿Y qué decir sobre la Junta Militar que tomó el mando el 10 de mayo de 1957? ¿Hay que considerar que los cinco encargados del poder fueron presidentes? Queda la opinión del citado Ignacio Arizmendi: El general Gabriel París fue designado presidente de la junta, pero a los restantes miembros también se les daba el tratamiento de “presidente”. Hasta aquí una mínima parte de algunas versiones en torno a nuestra historia presidencial, el punto de vista de tres investigadores, apenas. Así que partamos de un hecho, que en nombres y en número de presidentes o mandatarios nadie tiene la última palabra. La primera curiosidad que pretende desempolvar esta nota. Y las que seguramente tendremos que recibir, con toques de rectificaciones, de parte de algunos historiadores que lean estos párrafos.
CUNDINAMARQUESES Y BOYACENSES

Durante los 199 años de vida republicana, iniciada en 1819, el poder presidencial se ha concentrado en ciudadanos cundinamarqueses y boyacenses. Veintiséis cundinamarqueses, 22 de ellos bogotanos. El primero fue Domingo Caicedo, quien lo ejerció como encargado a partir de 1830. En Cundinamarca se inició la familia presidencial de los Ospina: de Guasca fue Mariano Ospina Rodríguez y de Bogotá fue Pedro Nel. En cambio, de Medellín, Mariano Ospina Pérez.
Abelardo de la Espriella nació en Bogotá, en la Clínica del Country, y antes de un mes lo llevaron a Montería, en donde realmente se crió. Por eso puede ser considerado cachaco y cordobés, simultáneamente.
Diez han sido boyacenses, de diez municipios distintos. Inauguró en 1832 con José Ignacio de Márquez, de Ramiriquí, hasta llegar al tunjano y general Gustavo Rojas Pinilla.
Cauca ha dado siete presidentes (seis de Popayán y uno de Silvia). Llegó en 1845 con Tomás Cipriano de Mosquera. Su serie culmina en 1966, con Guillermo León Valencia. Ambos titulares.
Tolimenses, seis. Chaparral tiene la marca entre los municipios de tamaño pequeño, con tres presidentes: José María Melo, Manuel Murillo Toro y Darío Echandía.

La pujante Antioquia, cinco. Aunque Carlos E. Restrepo, Marco Fidel Suárez, Mariano Ospina, Belisario Betancur y Álvaro Uribe Vélez han marcado épocas claves en nuestra historia.
Departamento típicamente político como Córdoba es cuna de dos presidentes, Gustavo Petro y Abelardo de la Espriella.
Otros departamentos en donde también la política es pan de cada día –y que ofrecen votos claves en la elección de cualquier mandatario– aún no figuran con presidente a bordo, como Atlántico, Sucre, Cesar, Chocó y Caldas. Este último se salvaría como Viejo Caldas, teniendo en cuenta al pereirano César Gaviria.
LOS ABOGADOS MANDAN
Con alguna razón es Colombia país de leyes, abogados y leguleyos, comenzando con Santander, el Hombre de las Leyes, quien estaba terminando su carrera de jurisconsulto cuando ocurrió lo del 20 de julio. La serie siguió con siete abogados más: Domingo Caicedo, de Márquez, Rufino Cuervo, Manuel María Mallarino, Mariano Ospina R., Murillo Toro y Rojas Garrido. Luego la interrupción de un médico, Santos Acosta. A continuación, cuatro abogados más. Un politólogo como pausa (Sergio Camargo) y de nuevo once abogados, hasta llegar al “Tigre” de la Espriella, titulado por la joven Universidad Sergio Arboleda, en donde también fue formado el jurista Iván Duque. En definitiva, han sido 35 abogados en el poder.
Esta profesión ha combinado con la milicia en no pocos gobernantes: en el general Santander, el general Domingo Caicedo, el general Eustorgio Salgar, el general (el tuso) Santos Gutiérrez y el general José Eusebio Otálora. Más otros militares con esta como profesión totalizan 21 hombres de armas en el poder, 25 si tomamos en cuenta a los otros cuatro que junto al general París conformaron la Junta de 1957. Claro que también hubo un médico-militar, el general Santos Acosta; un politólogo militar, el general Sergio Camargo; un geógrafo-militar, el general Rafael Reyes; y el general Rojas Pinilla, ingeniero y maestro.

PERIODISTAS-ESCRITORES
Al Palacio también han llegado muchos periodistas y nos referimos a los que han ejercido y vivido del oficio. No a quienes pasajeramente han poseído algún medio escrito o tecleado algunas cuartillas.
El primero fue el cartagenero Bartolomé Calvo, quien a los 36 años dirigía en Panamá el conocido Correo del Istmo; gobernó en 1861, entre abril y junio. Luego tenemos a Rafael Núñez, Santiago Pérez, Carlos Holguín, Diego E. de Angulo, Jorge Holguín, José Vicente Concha, Abadía Méndez, Olaya Herrera, Eduardo Santos, Alberto Lleras, Carlos Lozano y Lozano, Carlos Lleras, Belisario Betancur, Andrés Pastrana y Juan Manuel Santos, la mayoría de ellos abogados-periodistas. Está como único en su especie el ingeniero-periodista Laureano Gómez.
SAN BARTOLOMÉ A LA CABEZA
Pese a la proliferación de universidades en el país, pese al buen ambiente que algunas de ellas crean para el ascenso al poder, una ya desaparecida como tal sigue mandando en cuanto al número de presidentes. Nos referimos al Colegio San Bartolomé el cual, además de numerosos como bachilleres, ha graduado en leyes seis mandatarios: Santander, José I. de Márquez, Mariano Ospina Rodríguez, José María Rojas G., Francisco Javier Zaldúa y Carlos Holguín.
Del Colegio Mayor del Rosario han egresado siete, también abogados. De la Nacional, cinco: cuatro abogados y un ingeniero civil, Laureano Gómez.

De universidades extranjeras, cuatro: los ingenieros Pedro Nel Ospina, Gustavo Rojas y Virgilio Barco, el financista López Pumarejo y el economista Juan Manuel Santos.
La universidad del Cauca y la Sergio Arboleda, cada una con dos, y la Javeriana con tres.
De a uno, las de Cartagena, Republicana, Escuela de Minas, Bolivariana y Los Andes.
LOS JOSÉ Y LOS MARÍA
El nombre José es el más frecuente. Lo encontramos 12 veces, comenzando con Márquez y terminando con Marroquín, primer presidente de este siglo 1900-1904, por golpe de Estado. Los nombres raros caracterizaron la primera época republicana. El José también está en curiosos nombres compuestos: Rufino José Cuervo, José Eusebio Otálora, José Vicente Concha, y en cuatro gobernantes seguidos, José Hilario López, José María Obando, José María Melo y José de Obaldía.

Los María y Manuel no se quedan atrás: José María Rojas Garrido, José María Campo Serrano, José Manuel Marroquín, Manuel María Mallarino, Manuel Murillo Toro y Manuel Antonio Sanclemente.
De resto, son nombres del común y nombres no tan comunes, pero sin función monopolista. Nuestra historia presidencial también abunda en golpes y en resignaciones; en pobres económicamente que así han llegado y salido del poder; en romances y sus escándalos; en situaciones riesgosas, que mejor dejamos a otros.

EL MÁS JOVEN Y EL AFRO
Liborio Mejía ha sido nuestro presidente más joven, al asumir como encargado sobre las provincias de la Nueva Granada, en 1816 y con 24 años de edad. Juan José Nieto Gil, afrodescendiente fue presidente interino de la Confederación Granadina, nacido en tierra que hoy es Baranoa, Atlántico.
ABELARDO GABRIEL Y EL TIGRE Y EL CABALLO
Sobre nuestro nuevo presidente, recordemos que su nombre Abelardo tiene raíz germánica (Adalhard), Adal y Hard, que respectivamente significan noble y fuerte. Su segundo nombre, Gabriel, tiene origen hebreo (Gavri’el), Gever y El, es decir, respectivamente, guerrero y Dios.
El candidato presidencial de la Espriella se presentó en su campaña con la fortaleza del tigre, que según la mitología china, es un ser con elevado concepto de si mismo y le gusta ser admirado. Tiene talento, inteligencia y encanto. Temerario y corajudo a la vez.
Abelardo Gabriel nació en 1978 y según el horóscopo chino está regido por el signo del Caballo, cuyos representantes son populares, alegres, enérgicos, gregarios y gustan de las bromas. Se entregan a sus empresas con tesón y no soportan el fracaso. Están convencidos de tener una innata superioridad y por lo general tienden a hacer lo que quieren, a no ser que encuentren a una persona que les exponga argumentos muy razonables.