por Deyanira Rodríguez Barguil
Cuando Abelardo Gabriel llegó a Bogotá una de las primeras personas que vió fue a Rosita Barguil Banda, su paisana. Su mamá, María Eugenia Otero, puso al joven bachiller en manos de Rosy, una especie de acudiente, quien lo recibió en su apartamento, en la vecindad de Unicentro.
El nuevo presidente de Colombia tenía entonces unos 16 años, recién graduado en el Colegio La Salle de Montería, y promediaban los años noventa al iniciar sus estudios de Derecho en la Universidad Sergio Arboleda, para obtener su doctorado en el año 2000.
Rosita, mi prima, es graduada en turismo, y entonces tenía una microempresa, Congelados Rosy, que elaboraba deliciosas comidas árabes, con el kibbeh a la cabeza. Compartió con el joven “Abelardito” durante más de año y medio, hasta cuando el universitario consiguió medios para tener sus propias cosas, independizarse y vivir en nuevos aposentos en la vecindad, a unas dos cuadras.
Años después papá Abelardo de la Espriella, el ex notario, comentó en familia que “se nos apareció un ángel”, cuando Abelardo Gabriel se fue a vivir con Rosita.
Hoy Rosita reside en Cereté, dedicada a obras sociales y a tardes de labores con sus amigas. Tal vez más discreta a como ha sido en la mayor parte de su vida. ¿Pero cómo evitar saber de los primeros años del emprendedor que comienza a gobernarnos? ¿Cómo no contarles a los colombianos el testimonio sincero de quien ha visto el surgir ejemplar desde cero del joven cordobés, y su emprendimiento, a punta de trabajo limpio? No ha sido fácil “sacarle” a la prima algunas de sus vivencias con nuestro nuevo presidente.

Por eso acabo de aprovechar mi visita a Cereté, y en compañía de algunas parientas y paisanas he conseguido que nos narre algo…veamos:
EL DERECHO Y LA MÚSICA
Además de la Ciencias Jurídicas, el joven de la Espriella se dejó tentar profesionalmente por la música. ¿cierto?
Un día me comentó que su papá aprobó el pago de los estudios en Derecho, pero que si quería seguir sus estudios musicales lo hiciera por su cuenta. El artista que llevaba adentro siguió presente y regularmente llegaba de noche al apartamento cantando O sole mío..
Che bella cosa ‘na iurnata ‘e sole
N’aria serena doppo ‘na tempesta
Pe’ IIaria fresca pare gia ‘na festa
Che bella cosa ‘na iurnata ‘o sole.
Tuve este gran honor de oir sus canciones iniciales en perfecto italiano. El hoy presidente no se quedó en meros cantos de estrofas italianas, y con los años haría su primer lanzamiento discográfico. Menos mal que no se consagró como artista, a Dios gracias que su papá no se lo financió, seguramente alcanzando triunfos por doquier, pues Colombia habría perdido al jurista que ha llegado a ser, y el estadista que se perfila.
Tenía madera, de la buena, recuerdo que desde niño iba a casa y se divertía con mis sobrinos, era inquieto, hiperactivo.
EL EMPRESARIO Y LÍDER SOCIAL
¿Comenzó tempranamente a competir?
Muy jovencito, de un momento a otro, me sorprendió notar que alquilaba alguna bodega, y los fines de semana montaba allí conciertos, con acordeonistas. Sus clientes eran especialmente paisanos de la costa y compañeros de la Sergio Arboleda.
Me sorprendió también que siendo tan joven resultara compitiendo en la actividad política, y en el local de Congelados Rosy puso sus primeros carteles de campaña, en la calle 81 con carrera séptima . El luego senador David Luna fue su contendor por como edil de Chapinero.
Me preocupaba que tan joven ya estuviera asumiendo tantas responsabilidades, y le decía que se encomendara a Dios. Su respuesta, que “hazlo tú por mí”…

¿Ya con aspiraciones de alto vuelo?
Claro, cuando sabía de algún funcionario que hacía algo irregular, decía que algún día sería presidente para corregir estos desvíos. No es afán reciente, desde los dieciséis o diecisiete años tenía en mente llegar lejos… y decía que la tarima le servirá a Colombia para salvarla, no para divertirla. Le caracterizaba su espíritu solidario, empeñado en ayudar a quienes le solicitaran su ayuda.
Y se preparó adecuadamente, gran estudioso y lector. Siempre de muy buen humor, muy alegre, muy responsable y ordenado en su habitación, y con sus efectos personales. Allí tenía su propia biblioteca, que consultaba a diario.
NUESTRA TIERRA
¿Y su vínculo cordobés?
Eso sí, siguió fiel a nuestra gastronomía y la de sus mayores. Infaltable con su plato, el mote de queso de las sabanas de Sucre y Córdoba. Comida caribeña en general y la árabe, pues su abuela paterna era libanesa, de apellido Juris.
Por su padre también ancestro italiano, de la Espriella y Marsiglia.
En cierta forma los Barguil tenemos alguna relación con los de la Espriella Otero, pues la esposa del representante a la Cámara, Nicolás Barguil, Claudia Otero, es prima del presidente de la Espriella Otero. Y otra coincidencia, Nicolás también es egresado de la Sergio Arboleda, pues allí se graduó en Marketing y Negocios Internacionales.
Finalmente, esta recomendación de la prima Rosa Barguil al nuevo presidente de Colombia:
“Que siga siendo tan auténtico como es”