El muerto se tomó la sopa

por Óscar Domínguez Giraldo

En la foto, Emilio Caro pone orden en uno de los torneos ajedrecisticos que organiza. (odg)

Con el nombre de Emilio Antonio de Jesús Caro Gallón no lo conocen ni en Cafarnaún pero ha vivido a, ante, bajo, cabe, con, contra, de, desde, durante, en, entre, hacia, hasta, mediante, para, por, según, sin, so, sobre, tras el ajedrez. Es uno de los últimos dinosaurios del ajedrez paisa.

Hace poco, cuando celebraba  86 años, lo llamaron al celular a preguntarle si era cierto  que se había muerto. Sin inmutarse, respondió que no y siguió despachando su sopa de cebolla.

Por estos días, simplemente Emilio Caro, da clases de trigonometría y álgebra. Fue profesor de matemáticas en Nueva York donde vivió 20 años. Y en el mundial de fútbol, cuando juegue Colombia, será comentarista deportivo al lado de Iván Mejía Álvarez para la Radio Nacional (99.9 FM).  Mejía será la lengua triperina que pise callos; Emilio será la voz zen del comentario.

Mientras pasan los almanaques, como el general Aureliano Buendía espera  la pensión de jubilación como periodista de la agencia Efe cuya oficina dirigió en Nueva York. España y Estados Unidos se  disputan el honor de pensionarlo. Como la pensión cojea pero no llega, el maestro Emilio también organiza torneos de ajedrez para buscarle la caída al billete. El arriendo, el diario yantar y otras minucias no dan espera.

Además de cronista deportivo fue atleta de distancias cortas y largas. Tiene un amplio prontuario como  reportero en medios como la chapetona Efe, El Tiempo y El Colombiano.

El ajedrez le deparó a su primera esposa, Ilse Guggenberger, la bella, y dos hijos de maravilla: Ana Isabel y Gunther. A ella la pueden seguir en Facebook o a través de YouTube.

“Nacieron con la belleza de la mamá y la inteligencia del papá…”, sostiene el terrible abuelo Emilio quien  en Facebook publica fotos de bellas ligeras de equipaje a sabiendas de que de esa agua no beberá.

Alguien escribió que “por los años 65, Miguel Cuéllar Gacharná realiza en Medellín unas simultáneas en la que hace presencia la mejor jugadora de toda la historia colombiana,  Ilse, maestra internacional que estuvo entre las mejores 12 del mundo. Fue el maestro Bernardo (¿) Fernández, quien, a petición de Emilio, consiguió su número telefónico”.  La llamada que le hizo terminó en “mártirmonio” que duró lo que dura un bolero.

Fue campeón nacional y departamental.  En suma: es un referente del juego-ciencia. Con tal de reclutar gente para el juego que nos hermana por lo alto, es capaz de volverse ateo. Que viva Emilio, carajo, quien tiene dos records Guinness sin homologar: ha enviudado siete veces, y por El Hueco, en dos ocasiones, convirtió a doña Tere, su madre, en “espalda mojada” (=inmigrante ilegal) cuando ella tenía ochenta años.