El presidente Ospina y su firme guía, doña Bertha
por Claudio Ochoa Moreno
Hace medio siglo, a los 84 años de edad falleció el ex presidente de la República y estadista, ingeniero Mariano Ospina Pérez, el 14 de abril de 1976. Cuatro meses luego de terminar su última campaña como líder del Partido Conservador, dejando su huella en esta célebre sentencia: “no soy un mercader de ilusiones; soy un empresario de realidades”.
Tal fue su herencia, la de un empresario de realidades en favor de Colombia, desde su juventud. Nació en 1891 y a los 21 años de edad se tituló en la Escuela Nacional de Minas de Medellín. En 1916 fundó una pequeña fábrica de cigarrillos, La Habanera, que tiempo después derivó en la Compañía Colombiana de Tabaco. Fue presidente del Ferrocarril de Antioquia. En 1921 creó la Sociedad Minera Colombiana de Aluviones…y así sucesivamente se preparó y experimentó, creando riqueza y empleos durante más de 50 años, para los más necesitados y para los más pudientes. Nunca invocó a su pueblo ni manipuló a los poderes públicos en beneficio personalísimo.
Con suficientes calidades se desempeñó a partir de 1946 como presidente de Colombia, y luego como el gran líder nacional y del Partido Conservador, respetuoso y respetable.

OTRAS OBRAS PARA LOS COLOMBIANOS
Durante el gobierno del presidente Abadía Méndez (1926-1930) fue ministro de Obras Públicas e inició su vida congresional en 1929. Ideó la creación de la Secretaría de Agricultura de Antioquia (y fue permanente su interés por dotar a los agricultores de los mejores insumos y por el cuidado de la tierra), cofundador de la Federación Nacional de Cafeteros (su infancia transcurrió en medio de cafetales), como congresista elaboró y defendió el proyecto de Ley que estableció el Banco Agrícola Hipotecario, posteriormente dio vida a la Caja de Crédito Agrario, Industrial y Minero. Sobre este aspecto escribió su biógrafo Jaime Sanín Echeverri: “ni antes ni después se ha visto en Colombia un político tan identificado con el problema agrícola, tan entregado al servicio de los agricultores, tan seguro de la vocación agrícola del país”.
En actividades tan fundamentales como lo agropecuario y minero, lo que no aprendió mediante los estudios formales lo supo a través de las tertulias y expediciones familiares, siendo muy jovencito. Una completa relación de su trayectoria por este mundo es la que nos ofrece su biógrafo José Alvear Sanín en su obra “La vida ejemplar de Mariano Ospina Pérez”, libro que debe ser parte del pénsum, cuando menos, en toda escuela de formación política.

Fundador del diario La República, cuyo hijo Rodrigo Ospina transformó desde los años ochentas en el Primer Diario Económico del País, propiciando un importante semillero para el periodismo económico en Colombia. Fundó también el Instituto de Seguros Sociales, la Empresa Colombiana de Petróleos.-ECOPETROOL, el ICETEX, la constructora Ospinas y Cía, la Siderúrgica Paz del Río, los Distritos de Riego de Saldaña y Coello, entre otras obras adicionales.
Siendo concejal de Medellín impulsó patronatos para obreros, y escuelas nocturnas y dominicales. Como gobernante decretó el suministro de calzado y overol, por cuenta de los patronos para los trabajadores, simbolizando la igualdad ciudadana, sin necesidad de jactarse de “revolucionario”, algo que cualquier comunista o socialista hubiera presentado con bombos y platillos. Instaló la Misión Lauchin Currie, que inició en Colombia el desarrollo planificado.
En una oportunidad dijo que “he sido agricultor, minero, constructor de carreteras, gerente de ferrocarril, director industrial, profesor de varias materias, turista permanente por el país, y observador de los hombres, de la naturaleza y de las circunstancias”. Lo que no aprendió a través de los estudios formales lo asimiló con vivencias.
EL OSPINA CABALLERO Y EJEMPLAR
Caballero total, correcto en sus modales, en sus palabras y en su vestir, jamás alzó la voz a alguien. Lo exige la dignidad presidencial, la imagen respetable de un país. “Nunca trata de imponerse. Escucha más que habla”, recuerda Sanín Echeverri. Ni siquiera se alteró ante los liberales que fueron a pedirle que les entregara el poder para evitar más destrucción en Colombia, cuando el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán, el 9 de abril de 1948. Se mantuvo firme y así evitó que hubiera más sangre y fuego de lo programado, liberal o comunista…
Sobre esta fecha clave para el gobierno, para la familia presidencial y para el país, tomemos este párrafo que nos da Heyde López Durán en su obra “Doña Bertha”, que muestra al doctor Ospina Pérez como el hombre tranquilo, metódico que fue y a doña Bertha de Ospina como la mujer valiente y lanzada: “Y en el correr del día, el doctor Ospina Pérez ordena a su secretario privado, Rafael Azula Barrera, convocar al Consejo de ministros y con ellos estudiar si declaran turbado el orden público. Aparece doña Bertha con un revólver al cinto y dice: “Qué llamar a ministros, si el orden está turbado, está turbado de hecho. Aquí vamos a tener que defendernos y echar bala, porque esto lo van a incendiar y nosotros vamos a tener que resistir hasta el final”.
El modelo Ospina Pérez está tan vigente, y acaso más necesario hoy que hace 80 años. Necesitamos un presidente y su gobierno que fomente y respete la propiedad privada, la libre empresa y la creación de empleos socialmente productivos; que respete la división de poderes y con ello nuestras instituciones; un gobierno que construya obras públicas y sea pulcro en la aplicación de la hacienda pública; que combata el delito, en lugar de aliarse con él, que sea para beneficiar especialmente a los más pobres, no con contratos clientelistas ni con subsidios limosneros en busca de ganar elecciones. Que en lo más alto del Estado tengamos un guía sincero en sus propósitos, que a la hora de su escogencia esculquemos en el pasado de quien se nos ofrece como el salvador.

En estos días electorales asoman candidatos a ofrecer el gobierno ideal para Colombia. No creamos lo que vemos y lo que nos dicen, desconfiemos, estudiemos, analicemos sus antecedentes y la sinceridad de sus propósitos. Es la realidad. A ver si comenzamos el ascenso, a recuperar los gobiernos de obras y balances favorables.

En esta desordenada Colombia, qué bien sería tener un Ospina Pérez como candidato y ejecutor de representación popular. Para recuperar el valor de los estudios y las experiencias, los indicios de buen ciudadano, buen empresario y buen gobernante, requisitos obvios para un manejo acertado de los asuntos públicos. En homenaje a la memoria del estadista Ospina Pérez, que rechacemos las maquinarias políticas alimentadas con dineros mal habidos, los discursos demagógicos, pactos con los criminales, los asaltantes de la hacienda pública, los que cínicamente se creen con derecho de seguir dominando y destruyendo a Colombia. Sujetos y clanes que pululan, están a la vista…

QUE SE MANIFIESTEN SUS BENEFICIARIOS Y HEREDEROS
Tanto por enseñar al país sobre este gran colombiano, que ojalá resulte provechosa la conmemoración de los 50 años de su fallecimiento, para producir acciones desde entidades que le deben mucho, como la Federación Nacional de Cafeteros, el Partido Conservador, el Banco Agrario, el Diario La República, los herederos de don Carlos Ardila Lulle…y que entre todos no dejemos morir a la Fundación Mariano Ospina Pérez, que hasta el último momento ha sido cuidadosamente apoyada por su hijo Mariano Ospina Hernández y su gran dama y esposa, doña Helena Baraya de Ospina.Recinto este que en su Museo preserva parte destacadísima de nuestra historia patria, del ex presidente y de su hijo Mariano Ospina Hernández.
Destacados colombianos y su opinión sobre el estadista Ospina Pérez: